Te desarmas porque esperabas la lentitud de una mañana perezosa pero te encuentras con una invasión en toda regla que te sabe provocación. Busca tu piel desnuda bajo la tela de tu camiseta, subiendo despacio, desordenando este momento de tranquilidad a plena luz del día.
domingo, 9 de agosto de 2026
jueves, 23 de julio de 2026
Madrugada
El silencio de la madrugada en Madrid tiene una densidad casi sólida y tu respiración era el único patrón que medía el tiempo en este espacio de clandestinidad. En la penumbra de esta cama, el deseo no pide permiso simplemente exige la justificación de una cara cansada y las ojeras al día siguiente...
sábado, 9 de mayo de 2026
viernes, 21 de noviembre de 2025
Urgencia
Empuja la puerta. No con sutileza, no con esos miramientos de doncella fingida al borde del desmayo, sino con el empuje del hambre verdadera, del apetito que no pide perdón por devorar
viernes, 7 de marzo de 2025
Él, embriagado por la contemplación de su creación, se sintió atrapado en la locura apasionada del creador, consumido por la lascivia de su amante. Ella, inerte lienzo, ahora se transforma en una participante consciente, vibrante con una mirada posesiva de deseo insaciable. En aquel intercambio prohibido de placer y dominio, donde la línea entre creador y creación se desvanecía en valiente sensualidad. Ambos perdiendo la noción de sí mismos en la marea ardiente del deseo. La creación ya no era un acto, sino un pecado exquisito que desafiaba todas las normas.
martes, 25 de febrero de 2025
Su rostro arrogante y bello despreciaba a su juguete personal, su objeto de deseo y sufrimiento a un mismo tiempo sin poder negar el fulgor que le provocabal tenerlo así, a su merced, en el límite del abismo de ese orgasmo, lo sacó con intensidad, húmedo mientras resbalaba una gota descontrolada de placer
miércoles, 7 de junio de 2023
Reuniones
Me encanta cuando me deja repasar su cuerpo con mis manos y estas se pasean impunes por su cuerpo descubriendo la sensación de su piel bajo mis dedos. Me detengo y recreo en su sexo que se abre con apenas rozarlo sintiendo su calor, su humedad y su placer creciente en gemidos. Y cuando necesita más, también baja su mano unirla a la mía abriendo más al exterior su calor y su humedad. Con la otra mano temblorosa escribe en el teléfono móvil que no le pasen llamadas que está reunida mientras su cuerpo pierde por completo la compostura ante el placer
