No todos las mujeres saben descifrar el cuerpo de un hombre, ni sus intenciones ni tampoco desnudarlo en el momento adecuado. Sólo aquellas que lo logran saben que no es sólo placer lo que hay detrás de la piel y tomar ese riesgo puede ser excitante o decepcionante. Ella apostó por lo excitante, que era la norma general pero acabó decepcionada. Ahora no lo necesita ya, un Satisfyer es más fiel y nunca te deja tirada
jueves, 9 de marzo de 2023
lunes, 25 de enero de 2021
Señorita X
Hoy debería invitar a pasar la noche a la Señorita X... Acabo de recibir
mi pedido de vino y me apetece abrir un crianza, de color rojo picota... Contrastará perfectamente con su cuerpo pálido por el invierno, con el sabor de sus labios oscurecidos y cortados por el frío y con
su bonita ropa interior azul Prusia... cuanto antes la invite, mejor. Así dejaré de soñar y haré realidad mis instintos.
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rojo picota
martes, 29 de diciembre de 2020
Azafrán
Azafrán era el color favorito de su ropa interior. Siempre que quería desear y sentir nunca se olvidaba de sus braguitas color azafrán que destacaban sobre el suave vello azabache.
viernes, 21 de febrero de 2020
Domina
Nos disponiamos a mezclarnos con la gente en el concierto que habías
elegido para conocernos y romper el hielo. Aun recuerdo la emoción que
tenía y tu aliento entre canción y canción para hablarme al oido
mientras se te podía ver un bonito escote marcado por
un sujetador negro que elevaba tus pechos. Sabías colocarte bienentre
canción y canción, delante, dándome la espalda y marcando mi ropa con tu
culo y tus caderas mientras se escuchaba la música. Me cogías las manos
y me las hacía pasar por delante de tu cuerpo
y hundirlas de manera disimulada en tu entrepierna sabiendo que nadie
lo estaba observando en ese momento, estabamos tan cerca el uno del otro
que no pude evitar ladear la cabeza e inundar mis pulmones con tu olor
que provocaba mi excitación. Acabó el concierto
y me hiciste llevarte a tu casa, entre miradas de complicidad mientras
te abandonabas en el asiento del coche jugando con el cinturón de
seguridad y palpando mi entrepierna entre semáforo y semáforo
En tu casa te sentiste la dueña de todo el espacio y evitaste las
cortesías de enseñar tu dominio o buscar las comodidades habituales a
este tipo de encuentros. Desde esa superioridad que te daba su edad, tu
experiencia, el dominio del espacio y tu cuerpo
deseable, al que le habían caído años, tras un tiempo sin contacto
virtual y de intercambio de morbosidades... se impuso tus deseos de
disfrutar de manera prioritaria. Y sin contemplaciones me ordenaste que
querías el placer que te había negado en todos estos
años...
Arrodillado ante ella, ejercías una fuerte influencia sobre mi persona
al ver tus poderosos muslos desnudos, suaves como los habías mostrado en
las fotografías. Recorrí tu cuerpo con la mirada buscando con deseo
cada unos de los detalles que me habías enseñado
y quería notar la temperatura bajo esa piel. Decidiste que el juego de
la mirada se acabo y que debería ser tu sumiso y solo pedías en ese
sentido que adivinara las necesidades que tenía en ese momento y que si
no lo hacía serías tu la que buscaría ese placer
que querías tener en ese momento y en ese pasillo mal iluminado.
Viendo en un primer plano el piercing que tenías en tu desnudo ombligo y
que brillaba, notaba como tus manos pequeñas y fuerte iban ganando
terreno sobre mi cabeza hasta colocarla entre tus
piernas aun juntas que marcaban en un triángulo tu sexo recientemente
depilado. Me mirabas con altivez desde esa posición, de pie y firme,
poniendo de vez en cuando uno de tus pies sobre mis hombre y empujando
abajo para tener arrodillado y obligándome a mirarta
a la cara previo paso de tu ombligo y de tus pechos aun ocultos por el
sujetador. Cada centímetro que me acercabas con tus manos sobre mi
cabeza era un triunfo de tu placer, sobre tu autoestima, tu deseo y tu
morbo. Tus manos me obligaban a chocarme sobre
tu sexo medio humedecido por mi lengua y tu excitación, para que
los saboreara con la punta de la lengua en una postura ya difícil y con
poco equilibro. Aspiraba aire, cada vez de manera más produnda, mientras
con una de tus manos me abrías más el camino para
conseguir placer y con la otra apretabas más mi cabeza contra ti
notando en algunos momentos de placer debilidad en tus rodillas y en tus
muslos. Sabías que quería verte tus pechos, aquellos que eran tan
excitantes años atrás y que te recreaste en varias ocasiones
en enseñarmelos en primer plano y en todos los estados posibles de
excitación. Pero me me negaste ese placer de ver un bonito pezón, porque
los tuyos son preciosos, pero tras el placer final te negaste a
conceder ese deseo, habías cambiado y ya no era el
sexo débil de antes, ahora disfrutabas sin pensar en la reciprocidad,
el tiempo te había hecho así y ahora era difícil cambiarlo por un
orgasmo.
jueves, 26 de mayo de 2011
Pearls
Se puso el collar de perlas, el sonido que producía al chocar las perlas le encantaba, se lo colocó y desnuda se asomó al espejo para ver que tal le quedaba sobre su cuerpo. Le gustó la imagen reflejada, le pareció sensual a pesar de ser una joya antigua poco usada por la juventud hoy en día... Tumbada comenzó a contar las perlas y hacer dibujos sobre sus pechos, también pasó el collar entre sus labios queriendo comprobar lo que contaban sobre si las perlas falsas o verdaderas hacen rechinar los dientes... Humedecidas las perlas volvió a pasarlas sobre sus desnudos pechos y dejar un ligero rastro sobre ellos.... También se acordó de las eróticas historias orientales en las cuales los collares de perlas servían para masturbar a las damas de la alta sociedad... Cogió el collar por los extremos, clavó las rodillas separadas sobre la cama y se imaginó como sería masturbarse con un collar de perlas... entre sus piernas tenia el collar y desde atrás hacía adelante comenzó aplicar un lento movimiento acariciando sus labios... al principio no notó nada salvo calor por el roce de las perlas... luego notaba como se humedecía y como poco a poco las perlas iban surcando sus hinchados labios generando más placer según aumentaba la intensidad, la profundidad y la rapidez...
sábado, 14 de mayo de 2011
Caricias
Rodeaba tus pezones mientras disfrutaba mirando como cerrabas los ojos para concentrarte mejor... Tu respiración se agitaba más mientras seguía acariciando tu pecho y notando cada vez más duros tus pezones... Comiendo a morder tu cuello mientras tanteo tu boca con mis dedos que empiezas a lamer... y que luego notas como esos dedos humedecidos comienzan a bajar hasta acomodarse en tu entrepierna mientras suspiras....
domingo, 1 de mayo de 2011
A contrapelo
Se levantó vigorosa de la pequeña siesta, sentada al borde de la cama deslizó su delicado tanga por sus muslos hasta que se fue resbalando hacia abajo pasadas sus rodillas. Se recreó mirándose el sombrío pubis y con decisión se fue al baño. Allí llenó una antigua palangana metálica con agua caliente, cogió un par de toallas impolutas, una pastilla de jabón y la cuchilla de afeitar. Se aposentó sobre las toallas blancas, con las piernas bien separadas y colgando de los gruesos brazos de un sillón orejero desvencijado. Hundió la pastilla de jabón en la cálida agua de la palangana y comenzó a frotar su entrepierna hasta ocultarla trás una fina y transparente espuma. Sumergió la cuchilla en el agua, pasó instintivamente su dedo entre las hojas afiladas y comenzó la operación minuciosa. Escuchaba los pequeños sonidos característicos del rasurado y luego el acuático sonido de la cuchilla agitándose en la palangana. Con una mano estiraba, con la otra rasuraba, así hasta dejar limpia la superficie de toda sombra oscura, limpiaba con agua cada antiguo rastro y observaba con deleite su obra. Con un poco de crema hidratante mejoró la operación realizada, dejando la superficie suave y gustosa que decidió probar in situ.
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