sábado, 14 de mayo de 2011

Caricias

Rodeaba tus pezones mientras disfrutaba mirando como cerrabas los ojos para concentrarte mejor... Tu respiración se agitaba más mientras seguía acariciando tu pecho y notando cada vez más duros tus pezones... Comiendo a morder tu cuello mientras tanteo tu boca con mis dedos que empiezas a lamer... y que luego notas como esos dedos humedecidos comienzan a bajar hasta acomodarse en tu entrepierna mientras suspiras....

domingo, 1 de mayo de 2011

A contrapelo

Se levantó vigorosa de la pequeña siesta, sentada al borde de la cama deslizó su delicado tanga por sus muslos hasta que se fue resbalando hacia abajo pasadas sus rodillas. Se recreó mirándose el sombrío pubis y con decisión se fue al baño. Allí llenó una antigua palangana metálica con agua caliente, cogió un par de toallas impolutas, una pastilla de jabón y la cuchilla de afeitar. Se aposentó sobre las toallas blancas, con las piernas bien separadas y colgando de los gruesos brazos de un sillón orejero desvencijado. Hundió la pastilla de jabón en la cálida agua de la palangana y comenzó a frotar su entrepierna hasta ocultarla trás una fina y transparente espuma. Sumergió la cuchilla en el agua, pasó instintivamente su dedo entre las hojas afiladas y comenzó la operación minuciosa. Escuchaba los pequeños sonidos característicos del rasurado y luego el acuático sonido de la cuchilla agitándose en la palangana. Con una mano estiraba, con la otra rasuraba, así hasta dejar limpia la superficie de toda sombra oscura, limpiaba con agua cada antiguo rastro y observaba con deleite su obra. Con un poco de crema hidratante mejoró la operación realizada, dejando la superficie suave y gustosa que decidió probar in situ.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Fusta

Casi involuntariamente colocó sus piernas encima de mis hombros, en esa postura mi lengua empezó a jugar en su entrepierna siguiendo la punta de la fusta que me indicaba donde dirigir en cada momento la punta de la lengua. Poco a poco la lengua fue sustituyendo a la fina fusta que se hundía entre su sexo y fue la propia lengua humedecida la que se fue hundiendo.... Los suspiros se fueron convirtiendo en gemidos. Mis labios rodearon su clitoris y lo succionaron muy despacio al tiempo que lo empujaba la lengua a su lugar...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Subidas

Se subió a buscar un libro en la estantería, me quedé impresionado de sus majestuosos movimientos subiendo por la escalera. Mientras subía disfrutaba que esas piernas iban dejando al descubierto los muslo van a desembocar en un deseable sexo depilado, suave y calido... Mientras lo imaginaba, giró la cabeza y supo en que estaba pensando....

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cuchillo

Un metal frío, punzante, fino pasó entre sus pechos. No me hacía falta que lo viera para sentir que era un cuchillo. Se puso algo nerviosa cuando lo sintió sobre su piel, imaginando que era el cuchillo afilado que anteriormente había visto cortar las finas rodajas de una naranja... El cuchillo aún perfumado rompió la tela en dos liberando sus pechos y dejándolos libres semi ocultos ante mis ojos....

lunes, 20 de diciembre de 2010

Ganas...

Empecé a bajar mis manos por tu cuello, nos pusimos frente a frente, mi mano derecha también acariciaba tu brazo mientras bajaba hasta tu cintura para levantarte la camiseta que compraste por la mañana. Lentamente levantaste tus brazos para que te quitara la camiseta. Llegué al borde inferior de la camiseta y metí mi mano por debajo entre tu espalda y la camiseta. Mientras la mano escala por la espalda buscando el cierre del sujetador, tu comienzas a moverte buscando la mejor postura para sacarte la camiseta. Tus gestos ayudaron al momento adecuado de la apertura del sujetador y la explosión de libertad que supuso al abrirse mientras la camiseta volaba en dirección al suelo. Las manos adoptaron la curva de los pechos para comenzar acariciarlos suavemente mientras tu busca recorría mi cuello. Las manos juegan con los pechos, con las yemas de los dedos acercándose a los duros pezones mientras tu cuello se descuelga hacia atrás...

domingo, 22 de marzo de 2009

Conversaciones

Este ha sido el resultado de tantas conversaciones nocturnas y juegos dialécticos. La conversación tras vernos fue un simple intercambio de cortesías que apenas duraron unos minutos, las miradas fueron las que hablaron y de ahí que las palabras fueran escasas y sobraban. De lo que más me acuerdo fue de esos pantalones negros ajustados que tanto se te ceñian a las cadetas y la camisa verde botella con el botón de arriba desabrochado dejando ver el nacimiento de unos pechos pequeños, pálidos y duros. En unos instantes mis manos estaban descubriendo esos pechos por debajo de la camisa. Y sí, eran pequeños, suaves y de una textura dura, rematados de un pequeño pezón, endurecido por el roce y por la excitación del momento. Pechos que apenas se movían y que siempre volvían a su sitio. Pechos que no me dejaste tocar demasiado porque querías las manos en otro sitio. Tras esta insistencia tuya, el movimiento violento de varias manos debajo de esa camisa verde, hicieron que los botones reventaran y saltaran con fuerza mientras tu espalda se arqueaba y tus manos se cerraban a mi nuca. Después de prohibirme que te tocara el pecho, le tocaba el turno al pantalón. Primero se enganchó en la cadera pero con un fuerte tirón seco dejó al descubierto un bonito tanga negro de encaje semitransparente que hacían tus piernas más largas. Fue bajar ese delicado tanga azabache y descubrir un sexo moreno y con ansias de placer. La falta de coordinación me jugó una mala pasada, no sabía si acariciar antes esos pechos con pezones afresados o centrarme en el hinchado y moreno sexo. Menos mal que al final tomaste la decisión de cabalgar tu sexo moreno sobre mis caderas. Te agarraste con tus manos a mi cuello mientras me envestías con rápidas y precisas sacudidas. Lo sabias hacer muy bien y lo mejor de todo era como entornabas la mirada cuando mas placer dabas.