jueves, 23 de marzo de 2023

Congresos

 A medida que se acercaba el día del Congreso, el aburrimiento se apoderaba de ellas a la hora de tener que preparar la maleta con la típica ropa aburrida de esos eventos. La camisa blanca que no transparentara la ropa interior y bien planchada, el traje oscuro que soportaba tanta los horas de día como de noche, los tortuosos zapatos de medio tacón que sobrarían a mitad del día, la ropa interior cómoda frente a la atrevida y elegante... 

Recordó entonces que el hotel donde se alojaba tenía spa y aunque no tendría mucho tiempo para disfrutarlo alguna visita podría hacer para disfrutar del relax y alimentar su vista y  su mente morbosa con otros colegas de la profesión.  Mentalmente añadió a la maleta su nuevo bikini, aunque decidió probárselo antes por si acaso era un poco atrevido para un evento como este. Aun así, se sintió orgullosa de cómo le quedaba dado a algunos cambios producidos por unas rebeldes hormonas sin domesticar que había sucedido en los últimos meses. 

Le gustaba lo que veía en el espejo, quizá demasiada tela en esa braguita pero le hacía buen culo, estaba orgullosa de  como le quedaba a pesar de haberlo comprado hace casi un año. Se acariciaba con orgullo de abajo hacia arriba mientras se observaba en el espejo y sentía excitación como si otras atrevidas manos lo hicieran y acabó haciéndose algunas fotos para poder observar sus curvas desde diferentes perspectivas.  Se imaginaba observada por todos los hombres que allí se encontraba y no tardaría en notar cómo sus miradas se detenían en ella y cómo se aceleraba su respiración. Se sentía segura y excitada, con ganas de mostrar su cuerpo y de cómo sus pezones se endurecen al pensar en todas las miradas que se clavarían en sus curvas mientras su cuerpo se tensaba de deseo.  

Cuando terminó de recrearse, se tumbó en la cama, que aún estaba sin hacer, a observar en detalle esas fotos y aunque no cumplía con los cánones y a sabiendas de ello, se sentía orgullosa de sus curvas y le excitaba pensar en compartirlas en ese congreso a poco que tuviera una oportunidad. Mientras lo hacía se acariciaba por encima de la braguita del bikini, casi sin darse cuenta se estaba convirtiendo en objeto y objetivo de su propio morbo y aunque se le estaba yendo de las manos y le apetecía seguir acariciándose frustró manchar el bikini y pensar de manera fría pero conociéndose no quería manchar el bikini así que se lo quitó y lo colocó en la maleta antes de que se le olvidara.  

Su imagen ahora desnuda seguía reflejándose en el espejo, observaba cada movimiento de sus manos, cada caricia con esmero,  la excitación de su cara, el sonido agitado de su respiración… Y se dejó llevar hasta el final, arqueando la espalda no sin antes recordar a la persona que le fabricaba estas fantasías.

sábado, 18 de marzo de 2023

Tiempo de café

Su cuerpo sólo existía donde otros tocaban pero su alma me pertenecía a mi y estará unida para siempre. Al leer esto, un suspiro escapó de sus labios y volcó de manera nerviosa la taza de café como quien hubiera imaginado como unos dedos se deslizaban por su piel, acariciando cada protuberancia y recorriendo cada curva centímetro a centímetro. Arqueaba el cuerpo como si cada caricia generase electricidad, sintiendo que la respiración se convertía en un ligero jadeo y descalzarse fuera la señal para sentir la invasión de los cuerpos. Un lejano ¡cariño, estás bien! hizo volver todo al estado actual mientras se mordía el labio inferior y palpaba la humedad que había provocado el café derramado sobre la mesa aunque hubiera preferido palpar la suya.

domingo, 12 de marzo de 2023

Tiramisú

Se recreaba enfocando con la cámara del móvil su obra de arte, una porción exacta de tiramisú, que mostraba la  precisión cirujana con la que había ejecutado ese postre. Cualquiera pensaría que la iba a subir a sus redes sociales y el resto de sus seguidores la admirarían como una obra de arte. Aunque lo que quería era provocar con la vanidad de alguien que se siente segura y el resto son meros espectadores de su creación en ese mismo momento en el que el teléfono móvil avisó de que la foto estaba realizada.

El tiramisú, postre donde las proporciones deben ser meticulosamente exacta, precisas, secretasy planeadas con toques untuosos, esponjosos y otros efímeros  pero contundentes como la pasión representados por una mezcla de cacao y un café recién molido que expandía su olor a poco que te acercaras a la porción y que estimulaba los lados más perversos.

En cada cucharada, su lengua se deleitaba con la textura sedosa del tiramisú. Era como si todo su cuerpo se encendiera con cada bocado, como si estuviera experimentando un éxtasis sensual que solo ella podía entender.
Todo en la imagen debía de ser perfecto, hasta mostrar la cuchara que empleaba para comer era un objeto de deseo. Con su forma cóncava y convexa, era una reminiscencia de las curvas de dos amantes que se fusionan en un momento de pasión y a modo de tregua frente al agudo  tenedor que podría proyectarse en un terrible gladiador acabando con la vida de un infeliz.

Lamentablemente, nadie parecía estar interesado en el rastro de tiramisú que quedaba en el plato después de cada bocado. Sus manos temblaron ligeramente mientras sostenían la cuchara, como si estuvieran anhelando tocar algo más suave y cálido. Ella se imaginaba esparciendo el delicioso postre sobre la piel desnuda de alguien y saboreando cada mordida mientras que su piel ardiente y húmeda despertaba poco a poco.

Pero por ahora, se conformaba con disfrutarlo sola, mientras que su mente se perdía entre fantasías y cuando alguien la felicitó por su postre ella respondió: si, el día se está quedando muy bonito y esa nube se va alejando. Aunque hubiera preferido decir: el tiramisú es una experiencia que solo unos pocos entenderían y no precisamente en un plato.

jueves, 9 de marzo de 2023

El tiempo lo pone todo en su sitio

No todos las mujeres saben descifrar el cuerpo de un hombre, ni sus intenciones ni tampoco desnudarlo en el momento adecuado. Sólo aquellas que lo logran saben que no es sólo placer lo que hay detrás de la piel y tomar ese riesgo puede ser excitante o decepcionante. Ella apostó por lo excitante, que era la norma general pero acabó decepcionada. Ahora no lo necesita ya, un Satisfyer es más fiel y nunca te deja tirada

lunes, 25 de enero de 2021

Señorita X

Hoy debería invitar a pasar la noche a la Señorita X... Acabo de recibir mi pedido de vino y me apetece abrir un crianza, de color rojo picota... Contrastará perfectamente con su cuerpo pálido por el invierno, con el sabor de sus labios oscurecidos y cortados por el frío y con su bonita ropa interior azul Prusia... cuanto antes la invite, mejor. Así dejaré de soñar y haré realidad mis instintos.

martes, 29 de diciembre de 2020

Azafrán

 Azafrán era el color favorito de su ropa interior. Siempre que quería desear y sentir nunca se olvidaba de sus braguitas color azafrán que destacaban sobre el suave vello azabache.

viernes, 21 de febrero de 2020

Domina

Nos disponiamos a mezclarnos con la gente  en el concierto que habías elegido para conocernos y romper el hielo. Aun recuerdo la emoción que tenía y tu aliento entre canción y canción para hablarme al oido mientras se te podía ver un bonito escote marcado por un sujetador negro que elevaba tus pechos. Sabías colocarte bienentre canción y canción, delante, dándome la espalda y marcando mi ropa con tu culo y tus caderas mientras se escuchaba la música. Me cogías las manos y me las hacía pasar por delante de tu cuerpo y hundirlas de manera disimulada en tu entrepierna sabiendo que nadie lo estaba observando en ese momento, estabamos tan cerca el uno del otro que no pude evitar ladear la cabeza e inundar mis pulmones con tu olor que provocaba mi excitación. Acabó el concierto y me hiciste llevarte a tu casa, entre miradas de complicidad mientras te abandonabas en el asiento del coche jugando con el cinturón de seguridad y palpando mi entrepierna entre semáforo y semáforo

En tu casa te sentiste la dueña  de todo el espacio y evitaste las cortesías de enseñar tu dominio o buscar las comodidades habituales a este tipo de encuentros. Desde esa superioridad que te daba su edad, tu experiencia, el dominio del espacio y tu cuerpo deseable, al que le habían caído años, tras un tiempo sin contacto virtual y de intercambio de morbosidades... se impuso tus deseos de disfrutar de manera prioritaria. Y sin contemplaciones me ordenaste que querías el placer que te había negado en todos estos años...

Arrodillado ante ella,  ejercías una fuerte influencia sobre mi persona al ver tus poderosos muslos desnudos, suaves como los habías mostrado en las fotografías. Recorrí tu cuerpo con la mirada buscando con deseo cada unos de los detalles que me habías enseñado y quería notar la temperatura bajo esa piel. Decidiste que el juego de la mirada se acabo y que debería ser tu sumiso y solo pedías en ese sentido que adivinara las necesidades que tenía en ese momento y que si no lo hacía serías tu la que buscaría ese placer que querías tener en ese momento y en ese pasillo mal iluminado.  Viendo en un primer plano el piercing que tenías en tu desnudo ombligo y que brillaba, notaba como tus manos pequeñas y fuerte iban ganando terreno sobre mi cabeza hasta colocarla entre tus piernas aun juntas que marcaban en un triángulo tu sexo recientemente depilado. Me mirabas con altivez desde esa posición, de pie y firme, poniendo de vez en cuando uno de tus pies sobre mis hombre y empujando abajo para tener arrodillado y obligándome a mirarta a la cara previo paso de tu ombligo y de tus pechos aun ocultos por el sujetador.  Cada centímetro que me acercabas con tus manos sobre mi cabeza era un triunfo de tu placer, sobre tu autoestima, tu deseo y tu morbo. Tus manos me obligaban a chocarme sobre tu sexo medio humedecido por mi lengua y tu excitación,  para que  los saboreara con la punta de la lengua en una postura ya difícil y con poco equilibro. Aspiraba aire, cada vez de manera más produnda, mientras con una de tus manos me abrías más el camino para conseguir placer y con la otra apretabas más mi cabeza contra ti notando en algunos momentos de placer debilidad en tus rodillas y en tus muslos. Sabías que quería verte tus pechos, aquellos que eran tan excitantes años atrás y que te recreaste en varias ocasiones en enseñarmelos en primer plano y en todos los estados posibles de excitación. Pero me me negaste ese placer de ver un bonito pezón, porque los tuyos son preciosos,  pero tras el placer final te negaste a conceder ese deseo, habías cambiado y ya no era el sexo débil de antes, ahora disfrutabas sin pensar en la reciprocidad, el tiempo te había hecho así y ahora era difícil cambiarlo por un orgasmo.